Con Plaza de Armas vacía, Enrique Alfaro encabezó su segundo grito de Independencia

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El Grito de Independencia este año fue sin duda el más inusual de la historia, no hubo gente en las calles con la cara pintada con la bandera de México, no hubo trompetas, niños en los hombros de su padres, no hubo antojitos callejeros, sólo un primer cuadro de la ciudad cerrado, bloqueado por vallas metálicas, resguardado por policías porque la emergencia sanitaria del Covid 19 obliga a evitar aglomeraciones y a vivir estos eventos desde la virtualidad.

Mientras Palacio de Gobierno del estado de Jalisco reflejaba colores, formas, incluso texturas pintadas con luz, el águila real, la bandera de México como parte del video mapping preparado para este año, en el kiosco de la Plaza de Armas, rodeada de hielo seco, cantaba Edith Marquez las imperdibles, Ay Jalisco no te rajes, Guadalajara y Cielito Lindo.

Justo a las 10 de la noche, después de hacer sonar la campana y ondear la bandera frente a una Plaza de Armas vacía, el gobernador de Jalisco hizo los Honores a la Bandera y rindió homenaje a las heroínas y héroes que nos dieron patria y libertad, como Rita Pérez de Moreno, Leona Vicario, Altagracia Mercado, la capitana Manuela Medina, Rafaela López, Josefa Ortiz de Domínguez, así como Miguel Hidalgo, José María Morelos, Ignacio Allende, Pedro Moreno, José Antonio Torres, entre otros luchadores de la patria.

“¡Que vivan los héroes y las heroínas que nos han cuidado a todos en medio de la emergencia sanitaria! ¡Que viva el personal médico y de salud de nuestro estado!”, fue el grito que lanzó por quienes hoy cuidan la salud de los jaliscienses ante esta pandemia.

En entrevista televisiva el mandatario explicó que el grito tuvo además dos ideas principales, la equidad de género, y el destacar el nombre de mujeres que también lucharon por la independencia y a su vez reconocer a médicas, médicos, enfermeras, enfermeros y el resto del personal de la salud de nuestro Estado al ser los invitados de honor a este recinto.

Aparte del cuadrante cerrado incluso para peatones, el resto de las calles del Centro de Guadalajara estuvieron semivacías, sólo alguno que otro grupo de jóvenes sorprendidos porque no hubo pirotecnia, mariachis y músicos buscando dónde tocar y largas filas de taxistas esperando afuera de los bares disfrazados de restaurantes para aprovechar la noche de buenas ganancias.

HAREMY REYES

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