El caso de la enfermera de Boston acusada de haber matado a sus tres hijos de cinco y tres años, así como a su bebé de 8 meses, da un giro luego de que el juez anulara el juicio. El abogado de Lindsay busca que sea declarada inocente por demencia.
El juicio contra Lindsay Clancy, acusada de matar a sus tres hijos pequeños en 2023, quedó sin veredicto luego de que el jurado no lograra llegar a una decisión. El juez William Sullivan anunció que declararía la nulidad del proceso, aunque retrasó una hora la resolución para permitir que la defensa presentara un recurso de emergencia y buscara que las deliberaciones continuaran.
Clancy, de 36 años, reconoció durante el proceso que estranguló a sus hijos Cora, de cinco años; Dawson, de tres; y Callan, de ocho meses, en el sótano de su vivienda en Duxbury, Massachusetts. Después intentó suicidarse cortándose y arrojándose desde una ventana del segundo piso, lo que le provocó una parálisis temporal.
La defensa argumentó que la mujer atravesaba un episodio de psicosis posparto y que, por esa condición, no podía ser considerada penalmente responsable. Sus abogados describieron a Clancy como una madre cariñosa que había enfrentado problemas de salud mental y recibido tratamiento y distintos medicamentos antes de los hechos.
La Fiscalía, en cambio, sostuvo que Clancy sabía que matar a sus hijos era ilegal y actuó deliberadamente. Como parte de sus pruebas, presentó el testimonio de un psicólogo que afirmó que ella había planeado suicidarse y que mató a los menores porque “estaba convencida de que sufrirían sin ella”.
El caso generó comparaciones con el de Andrea Yates, quien fue declarada inocente por demencia en 2006 después de matar a sus cinco hijos. Ahora, al no existir un veredicto en el proceso contra Clancy, el caso queda nuevamente en manos de la justicia de Massachusetts.