Las autoridades de Guatemala mantienen operativos de evacuación y vigilancia tras el incremento de la actividad del Volcán de Fuego, cuya erupción ha expulsado lava, ceniza y nubes ardientes. Hasta el momento, cientos de personas han sido trasladadas a refugios temporales como medida preventiva.
El Volcán de Fuego, considerado uno de los más activos de Guatemala y de Centroamérica, registró una intensa erupción que obligó a evacuar a más de 1 mil 700 personas. Aunque este miércoles la actividad volcánica disminuyó y el coloso muestra una aparente calma, las autoridades mantienen la alerta ante el riesgo de nuevas avalanchas de material ardiente.
Con una altura de 3 mil 768 metros sobre el nivel del mar, el Volcán de Fuego es un estratovolcán, caracterizado por su forma cónica y por estar conformado por capas de lava solidificada, ceniza y roca. Además, es uno de los tres volcanes activos de Guatemala, junto con el Pacaya y el Santiaguito.
Durante la madrugada del 4 de agosto, la actividad eruptiva alcanzó uno de sus momentos más intensos, con columnas de humo, ceniza y lava que se elevaron hasta aproximadamente 300 metros. Ante la emergencia, las autoridades evacuaron a familias enteras para resguardarlas en refugios temporales.
La vocera de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), Valeria Urízar, informó que, durante este miércoles 5 de agosto, algunos de los habitantes evacuados comenzaron a regresar voluntariamente a sus viviendas; pese a que continúa vigente la alerta roja debido a la posibilidad de nuevos eventos volcánicos.
La erupción también generó atención en el sur de México por la cercanía del volcán con la frontera. Si bien los flujos piroclásticos y la lava no representan un riesgo directo para el territorio mexicano, existe la posibilidad de que la ceniza volcánica alcance municipios fronterizos de Chiapas, dependiendo de las condiciones del viento. Hasta el momento, ni el Gobierno federal ni las autoridades estatales han emitido alguna alerta relacionada con este fenómeno.