Erika “N”, suegra de Carolina Flores, a quien señalan como presunta responsable de su asesinato, ahora enfrenta acusaciones de la familia de la víctima, que sostiene que cometió el crimen para quedarse con una herencia superior a 2 millones de dólares. El caso ocurrió en un departamento de Polanco y autoridades la detuvieron en Venezuela.
De acuerdo con los familiares, la joven recibió ese dinero tras la muerte de su padre, lo que habría motivado el ataque. Esta versión se mantiene como una de las principales hipótesis planteadas por su círculo cercano.
Los parientes también señalan al esposo de la joven. Consideran que pudo actuar junto con su madre con el objetivo de apropiarse de la herencia, aunque estas acusaciones no cuentan con confirmación oficial.
La madre de Carolina confirmó la existencia de una indemnización importante y pidió que ese recurso se destine al hijo de la víctima. Hasta el momento, ninguna autoridad confirma que el móvil económico forme parte oficial de la investigación.