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Esta noche será la lluvia de estrellas Perseidas

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Este fenómeno astronómico puede verse desde el 14 de julio, pero su punto máximo de observación desde la Tierra será entre este 11 y 12 de agosto. Un espectáculo que no te debes perder.

La lluvia de estrellas llamada Perseidas es un fenómeno que puede verse desde el 14 de julio hasta el 12 de agosto. Su máximo punto de observación desde la Tierra será entre el 11 y 12 de agosto. En los lugares que estén alejados de la contaminación lumínica, se podrán observar hasta 50 perseidas por hora, aunque los días anteriores también se han podido ver muchas estrellas fugaces.

La Luna, que alcanza su fase llena el viernes 12, supondrá un pequeño inconveniente y hará que solo se puedan ver aquellas perseidas más brillantes.

Para disfrutar de este espectáculo astronómico no se requiere de ningún instrumento óptico, como un telescopio.  Basta con situarse en un lugar con la mayor oscuridad posible y lejos de la contaminación lumínica y observar el cielo.

Las estrellas fugaces pueden aparecer en cualquier lugar del cielo, aunque al prolongar su trayectoria hacia atrás parecerá que proceden de un punto situado en la constelación de Perseo, que les ha dado nombre. Esta constelación asoma sobre el horizonte al anochecer, por lo que es más probable ver las perseidas conforme avanza la noche.

Su máximo es cerca de la hora del amanecer, aunque la NASA advierte de que, en ocasiones, es posible verlas desde las diez de la noche. Además, aconsejan mantener los teléfonos móviles alejados porque estos dispositivos con pantallas brillantes dificultarán la visión nocturna y, por tanto, reducirán el número de estrellas fugaces que se pueden ver. El tiempo que tardan los ojos en ajustarse a la oscuridad es de 30 minutos.

Las perseidas tienen su origen en el cometa 109P/Swift-Tuttle, que completa una vuelta al Sol cada 133 años aproximadamente y cuyo núcleo mide 26 kilómetros de ancho. Cada vez que el cometa se acerca al astro, se calienta y emite chorros de gas y pequeñas partículas sólidas que forman su cola. Cada verano, entre finales de julio y finales de agosto, la Tierra cruza los restos de esta cola, lo que conlleva que estas partículas —llamadas meteoroides— choquen contra la atmósfera a gran velocidad. Conforme la Tierra se va adentrando en esta nube de meteoroides, el número de partículas es mayor, por lo que la actividad de las perseidas aumenta.

CON INFORMACIÓN DE EL PAÍS

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