Alfaro y sus amenazas detienen crecimiento de Vallarta

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Las constantes amenazas del gobernador con ‘presionar’ el botón de emergencias, provocan incertidumbre en los pocos viajeros que piensan arribar a la ciudad.

Las constantes amenazas del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, hacen que Puerto Vallarta, el destino turístico por excelencia de la entidad, no termine de confirmar visitantes para el cierre del 2020.

Dentro de la vorágine por los efectos de la pandemia de Covid-19, Puerto Vallarta ha destacado por ser un sitio humanitario, con altas posibilidades de recuperación, pero también endeble ante los embates del mandatario que, lejos de crear conciencia, generan miedo e incertidumbre.

Desde junio pasado, cuando inició la ‘nueva normalidad’, en Jalisco se anunció un mecanismo que, en caso de activarse, nos regresaría a un confinamiento mucho más estricto y, por ende, complicado económicamente.

El ‘botón de emergencias’ y los diferentes periodos en los que el gobernador ha amenazado con ‘activarlo’, han causado cancelaciones de visitantes y pocas reservaciones.

Y es que las condiciones en Jalisco no son las ideales para recibir miles de visitantes, pero el doble discurso de las autoridades estatales, sumadas a la pasividad del alcalde de Puerto Vallarta y su ineficaz equipo de promoción, hacen que el destino se mueva por las corrientes que no necesariamente lo llevarán a una pronta recuperación económica.

Cuando hay que hablar fuerte, el gobernador empieza diciendo que en Jalisco el escenario no es catastrófico. En el mismo video te dice que somos uno de los estados con menor tasa de incidencia, tasa de mortalidad y ocupación de camas acondicionadas para Covid-19, para luego informar que los contagios son muy altos y que hay riesgo de cerrar todo nuevamente.

La confusión que genera, porque no es capaz de aceptar que sus políticas están siendo un fracaso, hacen que la gente, lejos de crear conciencia, decida ignorar los llamados urgentes y la famosa ‘curva epidemiológica’ nomas no se aplana.

Y ahí está Vallarta, sumergido en la incertidumbre, con muy buenas intenciones y un panorama que parece prometedor, pero volátil, sin certeza de que el crecimiento será constante y con miles aún sin trabajo, sin ingresos y sin apoyos.

Con información de Vallarta Independiente

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