¿Será viable que México aplique la vacuna rusa contra el Covid 19?

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Después de que la vacuna contra el Covid 19 que está desarrollando AstraZeneca y la Universidad de Oxford en Estados Unidos fue suspendida en sus pruebas por posibles efectos secundarios en un paciente, México se quedó sin su primera opción para acceder a este biológico.

Por ello, no es de extrañar que ahora las autoridades de salud volteen al prototipo, también en prueba, que está desarrollando Rusia, la vacuna contra el Covid 19 Sputnik V.

Sin embargo, aunque el gobierno ruso anunció desde el 11 de agosto que ya había registrado el biológico y que supuestamente los resultados fueron positivos, aún prevalecen las dudas de su efectividad y seguridad.

Uno de los principales cuestionamientos de la comunidad científica internacional es la presunta falta de ensayos, así como el bajo perfil de la misma que tuvo el gobierno de Vladimir Putin con ella,.

Pese a este panorama, el gobierno mexicano no descartó adquirir el fámaco y, a través del Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, informó que Rusia enviaría a México dos mil dosis de vacunas Sputnik V para aplicarlas en fase III de prueba.

Esto se concretó  la semana pasada, cuando mediante una nota de presa difundida por la propia Secretaría de Relaciones Exteriores, se supo de la disposición de las autoridades rusas en compartir los resultados de las fases experimentales uno y dos que, de autorizarse la eventual fase tres, México podría colaborar con la aplicación de la vacuna a entre 500 y mil voluntarios.

Además se explicó que se trata de una vacuna de dos dosis. Tras aplicar la primera, se dejan pasar 21 días para aplicar, de manera intramuscular, la segunda.

Esto ocurrió apenas días antes de que la farmaceútica AstraZeneca informara, este martes, sobre la suspensión de las pruebas en el desarrollo de la vacuna en la que colaboran los gobiernos mexicano y argentino, además de la Universidad de Oxford y la fundación Carlos Slim, luego de detectarse en un paciente el desarrollo de enfermedad “potencialmente inexplicable”.

FUENTE EL UNIVERSAL

 

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