En Tepic, el monumento a Hermana Agua fue retirado bajo el argumento de que muchas mujeres no se sentían representadas por la figura. La decisión ha generado rechazo entre colectivos feministas y ciudadanía en general, quienes consideran que se trata de una medida innecesaria.
Feministas señalaron que la obra es un símbolo cultural, histórico y de presencia femenina, y que quitarla no solucionará los problemas de sexualización ni refleja las verdaderas necesidades de las mujeres en el estado.
Además, los colectivos criticaron que esta acción se suma a lo que consideran caprichos del gobierno, que destina recursos a decisiones innecesarias mientras hay problemas graves sin atender, como feminicidios, violencia contra mujeres y niñas, desapariciones y falta de seguridad.
El debate sobre Hermana Agua pone sobre la mesa la inconformidad entre política cultural y prioridades sociales, mientras activistas exigen que se respete el monumento y se canalicen los recursos hacia medidas que realmente beneficien a la comunidad.